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Vaginitis más frecuentes: candidiasis y vaginosis bacteriana

La vaginitis es una inflamación de la vagina que puede provocar flujo, picazón, dolor, ardor y mal olor. Generalmente está causada por un desequilibrio de la flora vaginal o por una infección.

Vaginitis más comunes

Las vaginitis que se presentan más frecuentemente son:

  • La vaginosis bacteriana: se produce como resultado de una alteración en la proporción entre las bacterias que se encuentran normalmente en la vagina. Las beneficiosas bacterias del género lactobacillus disminuyen en favor de otras especies perjudiciales para la flora vaginal.
  • La Candidiasis vaginal: es causada por el sobrecrecimiento de un hongo, fundamentalmente Candida albicans, que se encuentra naturalmente en el ecosistema vaginal. En estos casos se observa también un descenso de los lactobacilos en la vagina.

Otra causa menos frecuentes de vaginitis es la tricomoniasis, enfermedad de transmisión sexual causada por un parásito.

¿Cuáles son los síntomas de la vaginitis?

Además del ardor, picor, y dolor durante las relaciones sexuales, las vaginitis tienen una característica diferencial que ayuda a su diagnóstico: el flujo vaginal.

  • La vaginosis bacteriana se caracteriza por la presencia de un flujo vaginal blanco-grisáceo, lechoso y líquido que puede tener olor a “pescado”.
  • Las candidiasis vaginal produce un flujo vaginal espeso y blanco que a menudo no tiene olor.

¿Son muy comunes las vaginitis?

Se estima que la mayoría de mujeres tendrán una vaginitis en algún momento de sus vidas:

  • Alrededor del 30% de las mujeres en edad reproductiva tiene vaginosis bacteriana.
  • Cerca del 75% de todas las mujeres adultas ha tenido al menos una infección por hongos en su vida.

Factores que aumentan el riesgo de sufrir vaginitis

En la aparición de vaginitis intervendrán todos aquellos factores que puedan alterar el ecosistema vaginal o puedan ejercer una acción irritativa sobre él. Entre ellos:

  • La actividad sexual.
  • Los cambios hormonales, como los que produce el embarazo, las píldoras anticonceptivas o la menopausia.
  • El uso de antibióticos o corticoides.
  • La utilización de espermicidas o DIU como método anticonceptivo.
  • La diabetes no controlada.
  • Los lavados vaginales.
  • El uso de productos de higiene perfumados o en aerosol.
  • Llevar ropa húmeda o ajustada.

Tratamiento de las vaginitis

El tratamiento dependerá del tipo de vaginitis.

  • La vaginosis bacteriana se trata mayoritariamente con antibióticos bajo prescripción médica. Estos actúan eliminando las bacterias causantes de la infección pero también tienen impacto sobre las bacterias que aportan bienestar al ecosistema vaginal.
  • La candidiasis vaginal suele tratarse con antifúngicos aplicados en forma de crema y/o óvulos vaginales.

Además, es aconsejable complementar el tratamiento con probióticos específicos que ayuden a repoblar el ecosistema vaginal alterado y creen un ambiente desfavorable para el desarrollo de hongos como cándida, razón por la cual también se pueden utilizar en prevención de candidiasis vaginal recurrente. En estos casos, la utilización de fibras prebióticas potencian la eficacia de las bacterias probióticas reduciendo el tiempo necesario para el alivio de la sintomatología y curación.

Infografía

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