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LGG: La cepa probiótica por excelencia

Lactobacillus rhamnosus GG (LGG), es una de las cepas probióticas más estudiadas. Fue aislada por Sherwood Gorbach y Barry Goldwin, a cuyas iniciales debe su nombre, de muestras fecales de un adulto sano (LGG es una bacteria que existe naturalmente en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino). Lactobacillus rhamnosus GG cumple todos los requisitos de seguridad y eficacia que deben exigirse a una cepa probiótica y además sus características la convierten en una cepa probiótica ideal por lo que forma parte de productos probióticos de elección en diversas situaciones. Vamos a ver con detenimiento cómo LGG cumple estos requisitos y por ello es considerada la cepa probiótica por excelencia:

Segura para el consumo humano

Los probióticos deben demostrar que son seguros e inocuos para el ser humano en cualquier circunstancia. Desde que fue aislada en 1985, LGG se ha convertido en una de las cepas probióticas clínicamente más estudiadas y documentadas. Estudios de seguridad y toxicológicos demuestran que la cepa Lactobacillus rhamnosus GG es segura para el consumo humano.

No contiene plásmidos

Científicos suecos descubrieron que los plásmidos, parte del ADN bacteriano que normalmente porta la resistencia a antibióticos, poseen la capacidad de transmitirse entre distintos tipos de bacteria. Los probióticos, al estar constituidos por bacterias, podrían convertirse en vectores de transmisión de resistencia bacteriana a las bacterias constituyentes de nuestra microflora intestinal, oral o vaginal. LGG ha demostrado ser una cepa segura ya que no contiene plásmidos que puedan transmitir la resistencia bacteriana.

Resistente a los ácidos gástricos y sales biliares

Uno de los principales criterios que debe cumplir una cepa bacteriana para ser considerada probiótica es que sea capaz de colonizar la mucosa intestinal, para lo que debe sobrevivir al pH ácido del estómago y al contacto con las sales biliares. Lactobacillus rhamnosus GG ha demostrado una excelente resistencia a las condiciones de extrema acidez generadas por los ácidos del estómago y las sales biliares de forma que mantiene intactas su capacidad de formar colonias al llegar al intestino.

Alto potencial de crecimiento

Una vez pasadas las condiciones adversas del estómago, la cepas probióticas deben tener potencial de crecimiento en el intestino. Lactobacillus rhamnosus GG tiene una alta capacidad de crecimiento como demuestra el hecho de que se encuentra en heces pasados 7 días tras su ingesta y en biopsia de mucosa intestinal a los 28 días.

Capacidad de colonización del intestino humano

Si las cepas probióticas no son capaces de colonizar el intestino tras ser administradas, no pueden desplazar e inhibir el desarrollo de otros patógenos oportunistas y por lo tanto de cumplir su función. La acreditada capacidad de colonización del intestino de Lactobacillus rhamnosus GG es una de las principales causas de su efectividad en las infecciones intestinales.

Alta adherencia al epitelio intestinal

Una de las características de LGG que se ha documentado in vitro pero también in vivo en humanos es su alta capacidad de adhesión al epitelio intestinal (entre 10 -100 veces más adherente que L.acidophilus, L.bulgaricus o L.casei Shirota). Además, LGG persiste durante más tiempo adherida al epitelio intestinal y en concentraciones más altas en comparación con otras cepas probióticas. Esta excelente adhesión al epitelio intestinal le permite inhibir la adhesión de otros microorganismos patógenos al mismo.

Actividad antimicrobiana

Lactobacillus rhamnosus GG es capaz de producir bacteriocinas, sustancias antimicrobianas capaces de inhibir el crecimiento de otras bacterias patógenas. Las bacteriocinas actuarían como un antibiótico de origen natural que ayudaría a resolver satisfactoriamente las infecciones producidas por bacterias patógenas en el ecosistema intestinal, oral o vaginal.

Mejora la respuesta inmune

La modulación del sistema inmunitario es uno de los efectos beneficiosos más comunes del consumo de probióticos. La cepa probiótica LGG ha demostrado que puede influir y modular las respuestas inmunitarias. Esta modulación probiótica de la inmunidad del huésped es uno de los campos con aplicaciones más prometedores de los probióticos.
Infografía