Menarini Consumer Health

Consejos prácticos en el tratamiento de aftas

Las aftas o llagas bucales son heridas en el interior de la boca y como tales debemos tratarlas. Si bien, en la mayoría de los casos, es un proceso que se resuelve por si mismo, la incomodidad que provoca puede llevarnos a buscar soluciones para aliviar las molestias y curarlas.

¿Se deben tratar las aftas?

La decisión de tratar o no un afta o llaga bucal se apoya fundamentalmente en las molestias que ocasiona: ardor y dolor. Si estos son importantes y nos limitan en el día a día, no hay razón para no buscar soluciones que nos alivien.

Además, no hay que olvidar que al tratarse de una herida siempre existe el riesgo de que pueda infectarse, especialmente cuando son grandes, están más expuestas y tardan más en cicatrizar.

Las ventajas de tratar las aftas son tres:

  • Disminuimos las molestias.
  • Acortamos el tiempo de cicatrización o cura.
  • Prevenimos una posible infección.

Tratamientos para un afta

Podemos encontrar en la farmacia multitud de productos con distintas composiciones para tratar las aftas. Sin embargo , hay unos requisitos que deberíamos buscar en el producto ideal:

  • Que no lleve corticoides, salvo que lo haya prescrito un médico, ya que podríamos agravar otros procesos como micosis.
  • Que alivie el dolor, disminuya la inflamación y acelere la regeneración del tejido.

Lo que aporta el ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un componente presente en nuestros tejidos.

Tiene unas propiedades que le convierten en una buena solución en presencia de llagas en la boca:

  • Actúa de forma local favoreciendo la cicatrización, por lo que acorta el tiempo de curación.
  • Crea una película protectora sobre la llaga que la protege del roce, alivia el dolor, desinflama y evita el paso de agentes infecciosos.
  • Es inocua, por lo que puede utilizarse en todas las edades (niños, adolescentes, adultos, incluso en embarazadas y lactantes) y no hay riesgo si se ingiere.

La importancia de elegir la presentación adecuada

En el tratamiento de las aftas es importante elegir la presentación que más se adapta al proceso. Así:

  • Los geles son perfectos cuando nos encontramos con una o pocas llagas localizadas y de fácil acceso.
  • Los sprays están indicados para tratar llagas de acceso más difícil, como las que se encuentran en la parte más profunda de la cavidad bucal.
  • Por último, los colutorios se deberán utilizar cuando la cantidad de llagas sea muy numerosa, estén diseminadas por todo el interior de la boca o la inflamación sea generalizada.

¿Cuándo deberíamos consultar al médico?

Las aftas son procesos benignos que se resuelven sin dejar secuelas. Sin embargo, de forma excepcional, pueden ser el reflejo de algún otro proceso o enfermedad sistémica. Por ello, deberíamos consultar con el estomatólogo o dentista en los siguientes casos:

  • Aftas que no curan en dos semanas.
  • Brotes recurrentes de aftas.
  • Aftas muy grandes.
  • Presencia de fiebre.
  • Aftas infectadas.
  • Falta de apetito o perdida de peso asociada a la aparición de las aftas.
Infografía